Intervención de Pedro Bestard en la sesión de investidura del Consell de Mallorca

“Patriotismo es cuando el amor por tu propio pueblo es lo primero; nacionalismo, cuando el odio por los demás pueblos es lo primero”. Son palabras de Charles de Gaulle. Sra. Cladera, usted ha claudicado ante el nacionalismo. Ha ganado las elecciones, nadie duda de su legitimidad. Y le felicito por ello. Qué amarga victoria la de verse obligada a aceptar el peaje ideológico de sus socios. Los ha elegido y ese ha sido su primer error. 

El grupo de VOX en el Consell de Mallorca va a votar no a su investidura. Créame cuando le digo que nos hubiera gustado decirle sí. Y nos hubiera gustado porque usted ha ganado las elecciones y suya es la responsabilidad de formar gobierno. Una responsabilidad que nace lastrada porque no ha querido hablar con VOX. Al igual que le ofrecimos a la señora Armengol, VOX hubiera apoyado su investidura en el caso de dejar de lado a sus compañeros de viaje. Lamentamos que una institución que lleva el nombre de nuestra Isla, de Mallorca, una institución que debe ser mallorquina, quede en parte en manos de sus socios, personas que no creen en nuestra identidad y que prefieren venderla, personas que se sienten de todo menos mallorquines, personas que ni creen en nuestra Constitución ni en nuestro país. Así, no, Sra. Cladera. 

Mallorca vive un proceso de aculturación, un proceso por el que asumimos como propia una cultura ajena a la que algunos creen superior y con la que pretenden reemplazar nuestros orígenes y tradiciones. Y usted pacta con ellos, con los que van de peregrinación a las cárceles para arrodillarse ante sus ídolos golpistas. Con un pacto antinatural finiquitan ustedes un siglo de historia del PSOE, que ni tan sólo es PSIB y que ya parece una sucursal del PSC. 

Es su casa, pueden hacerlo, allá ustedes. Pero, y es un pero muy grande, lo que le pido es que no traslade ese proceso de aculturación al Consell de Mallorca. Y no puede hacerlo porque usted, Sra. Cladera, debe gobernar para todos los mallorquines. Decía que usted no nos ha llamado antes de la investidura. Lejos de considerarlo un menosprecio a VOX, el pretender ignorarnos supone un serio agravio a los más de 30.000 mallorquines que nos han votado y de los que, también, va a ser usted su presidenta. No lo olvide, no imponga ideologías al bien común de los ciudadanos de esta Isla.

Y en esa línea, y desde la discrepancia, nos gustaría apoyarla en la despolitización institucional de las fiestas... Podemos ahorrarnos, por ejemplo, campañas sectarias contra el amor romántico por San Valentín. Estaría bien que le explicara a los floristas lo malvados que son por el simple hecho de vender flores. A ese nivel llega la locura adoctrinadora. No utilice el Consell de Mallorca para construir una sociedad que es el delirio de unos pocos y la pesadilla de la mayoría. Le pido que sea valiente y rompa con la subvención y la obsesión por teledirigir la Cultura. Las personas pueden ser de izquierdas, de derechas, apolíticas, nacionalistas o no... Son personas, individuos. Y la Cultura la hacen las personas en su diversidad. No hay dos bandos, no hay creadores buenos y creadores malos. Lo único que han conseguido es tener creadores subvencionados. Eso no es fomento de la Cultura. A eso se le llama clientelismo. 

Tampoco podemos apoyarla porque sus socios no creen en el turismo. Es una gran incógnita como desarrollará usted las políticas de promoción turística con semejante comparsa. El turista no es el enemigo, bien al contrario. Permítame el consejo... Le parecerá antiguo y caduco, no lo es.

Recuerde aquella campaña de “un turista, un amigo”. Puede vestirlo como quiera, darle la forma que considere, pero ese debe seguir siendo nuestro lema: “un turista, un amigo”. En Mallorca no sobran turistas, los que sobran son los antituristas, algunos de ellos, por desgracia, dentro de su futuro Gobierno. Es la definición perfecta de aquello de “tener el enemigo en casa”. 

Debemos decirle no a su investidura porque propugna el “cero carreteras”. Sabe muy bien cual es nuestra postura al respecto. La seguridad de los mallorquines es lo primero, debe serlo, es nuestra obligación. No se equivoque, no se trata de hacer más carreteras para que haya más coches. Se trata de seguridad. Ya se lo dije en una ocasión y se lo repito en esta sala: frente a su cero carreteras, nosotros decimos cero muertos. Y antes de que nos acuse de querer solucionarlo todo con carreteras, ya le digo que estaremos a su lado en la mejora del transporte público. Busque el equilibrio, no se lo juegue todo a una sola carta para contentar a los que pretenden llevarnos a una Mallorca que ya no existe. Si se dice progresista no se deje manejar por los que suspiran por un tiempo que no volverá. El progreso nunca es volver atrás.

Dos cosas diferentes son la inutilidad de querer volver atrás y el respeto y amor a nuestras tradiciones. No debe confundirse lo uno con lo otro. El trot, la caza, la pesca recreativa y deportiva... Son los pilares en los que se sustenta nuestro mundo rural, tantas veces olvidado y que tantas veces ha padecido las leyes dictadas por aquellos que nunca han salido de la ciudad. Mallorca es la suma de Ciutat y Part Forana. Aquí trabajaremos por ese conjunto. Pondremos y le pedimos una especial atención en nuestras tradiciones: las seculares, las de carácter social, y aquellas relacionadas con el mundo del caballo, la caza y la pesca. Podría hablarle del impacto positivo que tienen en nuestra economía, de su valor como actividades para preservar el entorno. Todo eso usted ya lo sabe, seguro. No permita que los ecologistas de salón dicten lo que miles de mallorquines que viven por y para el campo y la mar deben hacer. 

El ejercicio de la política pasa por hacer el bien para los ciudadanos, especialmente para aquellos que atraviesan dificultades y que merecen hasta el último céntimo del presupuesto público. Invertir en Servicios Sociales es un deber. Eso también lo sabe usted, y ahí también nos tendrá a su lado. Y así como apoyaremos lo beneficioso para nuestras familias, para nuestros mayores, para las personas dependientes, para los que poco o nada tienen, de la misma manera seremos implacables con el despilfarro. Cada euro que se pierde en un chiringuito es un euro que se arrebata a los más necesitados. 

A veces la anécdota supera a la noticia. Le pondré un ejemplo que no debería repetirse. Esta casa, el Consell de Mallorca, no puede asumir las competencias de Igualdad y anunciar clases de yoga y taichí para las mujeres. Es un despropósito al que nos conducen políticas ingenuas. Las mujeres maltratadas necesitan otro tipo de iniciativas: apoyo legal, psicológico, ayudas para salir de una vida en la que han quedado atrapadas, más seguridad y un castigo ejemplar para violadores y asesinos. No permitiremos que nadie nos llame machistas por defender a la mujer como otros no lo hacen. 

Mallorca es una tierra de acogida. Tenemos la riqueza de contar con dos lenguas propias. Somos un enclave turístico privilegiado. Deberíamos ser un referente internacional, una isla cosmopolita, una isla que sabe conjugar los retos del futuro y el progreso con el orgullo de mantener vivas nuestras tradiciones. Y digo mantenerlas vivas, porque la tradición que se repite de forma mecánica es folklore muerto, un triste eco del pasado. 

Usted ha elegido para gobernar a aquellos que aún siendo mallorquines reniegan de su tierra. Ha elegido a los que siempre hablan de lo mismo. Repiten que “Madrid nos roba”, juran o prometen “por imperativo legal”, cuestionan la legalidad en función de sus intereses. Imagino que nada querrá saber de VOX en esta legislatura. Tenga claro, Sra. Cladera, quién es el radical en esta sala. Si he comenzado citando a de Gaulle, acabaré haciendo lo propio con Winston Churchill, cosa que sin duda molestará a muchos de los aquí presentes: “un fanático es alguien que no puede cambiar de opinión y no quiere cambiar de tema”. 

Nos hubiera gustado darle el sí. Usted ha elegido el no. Por Mallorca y por España trabajaremos juntos a pesar de nuestras diferencias. Recupere el sentido de la letra E de las siglas de su partido y el amor por Mallorca. 

Nuestro no a su investidura es un sí a Mallorca. Aquí nos tendrá los próximos cuatro años para recordárselocada día.