Comunicado de VOX Baleares sobre el Acuerdo de Bellver.

El llamado Acuerdo de Bellver supone un serio revés para el progreso y bienestar de nuestra Comunidad. Nos hallamos ante un texto plagado de intenciones y mensajes velados que no logra ocultar la naturaleza sectaria y reduccionista del tripartito PSIB-PSOE, Més per Mallorca y Podemos. Sin ánimo de ser exhaustivos, algunos puntos del acuerdo hacen imposible el apoyo de VOX Baleares a Francina Armengol de cara a su investidura como presidenta del Gobierno de las Islas Baleares. Así, nuestra oposición será firme para frenar un documento cuya aplicación causará un daño no sabemos si irreparable a nuestras Islas. La Legislatura X nace predestinada al fracaso.

En materia de Vivienda, el Pacto vuelve a incidir en actitudes chavistas que pasan (punto 48) por “detectar y captar viviendas vacías y alquilarlas”. Ello coincide con el anuncio del también tripartito de Palma de limitar el precio de los alquileres. Se trata de medidas arbitrarias contrarias al libre mercado y al derecho a la propiedad privada que inevitablemente chocarán con la Ley. Una vez más se señala a los propietarios como culpables del problema del acceso a la vivienda cuando en siete años el Gobierno de las Islas Baleares sólo ha construido 235 VPOs, 8 en todo el año 2018.
En materia de Movilidad es un hecho que el “cero carreteras” anunciado por la socialista Catalina Cladera y la servidumbre del Pacto a los intereses de grupúsculos ecologistas subvencionados acabará pasando factura a los ciudadanos. En lugar de las necesarias obras viarias se plantean peregrinas ideas basadas, por ejemplo, en “fomentar el uso de coches compartidos” (punto 58), como si a los ciudadanos se les pudiera decir cómo deben desplazarse en lugar de ofrecer alternativas realistas a los problemas de circulación que a diario colapsan nuestras carreteras. Nadie duda de la importancia de mejorar el transporte público, si bien jugarlo todo a una sola carta no va a solucionar las cosas.

En cuanto a la sensibilidad medioambiental toda la política pasa por ideas que apenas enmascaran objetivos contra el turismo (“limitar las emisiones de los barcos”, punto 82) o responsabilizar al Gobierno central de la ineptitud del Pacto en el tratamiento de aguas residuales (“reclamando al Estado las inversiones necesarias”, punto 80).

La perspectiva económica se basa en una simplicidad propia del “buenrollismo” de quién no se ha jugado el dinero jamás. La exposición de las propuestas económicas recurre a lugares comunes tan vacuos como simplistas en los que se habla de una “economía que prioriza los valores ecológicos y sociales añadidos por encima de la consecución del beneficio inmediato”.  Se trata del tipo de discurso dirigido a colectivos subvencionados con dinero público y a personas ajenas al mundo laboral y empresarial. Todo ello se completa con subidas de impuestos como la llamada “fiscalidad verde” (punto 90) y mentiras como la exigencia, una vez más, al Gobierno central del pago del Convenio de Carreteras (punto 87). Surge la pregunta de por qué se reclama dinero para carreteras que que no tienen la intención de construir. Cabe destacar al respecto que el propio Gobierno de las Islas Baleares reconoce que aún quedan unos 200 millones de euros de dicho convenio, dinero disponible si se presentan y ejecutan proyectos, cosa que no se ha hecho.

El texto alcanza cotas esquizofrénicas cuando se proponen “proyectos industriales estratégicos para desarrollar sectores clave para esta tierra como el de las energías renovables, tradicionales o náuticos y aeronáuticos” (punto 106). Lo dicen los que se oponen a la caza y a la pesca deportiva y recreativa, los que consideran a los navegantes como enemigos del medioambiente, los que quieren cerrar por las noches el Aeropuerto de Palma.

En Cultura una vez más se recurre al Gobierno central para que pague la fiesta de la subvención (punto 124)  al tiempo que se proponen nuevos organismos (puntos 120 y 122) con la clara intención de seguir teledirigiendo con fines pancatalanistas la producción cultural.
El desconocimiento de la realidad turística de las Islas les lleva a proponer una “negociación” con el Gobierno central  para regular la llegada de cruceros (punto 135), en lugar de dirigirse a las navieras que son las que programan con meses de antelación los paquetes turísticos que miles de ciudadanos de toda Europa compran con la ilusión de poder disfrutar de sus vacaciones. Se permiten animar a la empresa privada a mejorar la calidad de la oferta cuando en cuatro años apenas se ha impulsado la revitalización de las llamadas zonas maduras. Otra vez, se reclama dinero al Estado para ello (punto 129).

En Comercio, Agricultura y Pesca se esbozan una serie de generalidades, de buenas intenciones carentes de calado. Vuelve a pasar todo por la creación de un nuevo ente público (punto 149).
El despilfarro continúa con el anuncio de inyectar más dinero en IB3 (punto 159), una televisión que después de 15 años se encuentra en sus niveles de audiencia más bajos, residuales, y que no ha conseguido conectar con el ciudadano que la paga con sus impuestos. Preocupa, respecto a la libertad de información, que el Pacto quiera impulsar una ley para “garantizar el acceso a una información veraz, independiente y plural” (punto 160).

El pancatalanismo de Més per Mallorca queda patente en el anuncio de una Ley de Consultas (punto 168), lo que bajo el pretexto de favorecer una supuesta participación ciudadana deja la puerta abierta a un referéndum de autodeterminación.

Nos dicen en el acuerdo que aquellos discrepantes del sectarismo del Pacto somo malos ciudadanos. Así, por ejemplo, hablan de una sociedad “feminista”, o “con memoria y que respete a los animales”. Argumentan que ellos defienden una “sociedad culta”, arrogándose el principio de superioridad moral que excluye a aquellos que no piensan como ellos. Se permiten incluir “la perspectiva LGTBI de forma transversal en todo el ámbito público” (punto 183). Llegan incluso a desvaríos legales como pretender una ley balear para “garantizar una muerte digna” e instar a la despenalización de la eutanasia (punto 185).

Son sólo algunos ejemplos del cúmulo de despropósitos recogidos en el pacto. VOX Baleares no duda de que la cuarta reedición del mal llamado Pacto de Progreso tan sólo agravará la aplicación de las políticas partidistas y radicales promovidas por el que parece será el nuevo Ejecutivo de Francina Armengol.